La llegada del
hombre a América es una
cuestión arduamente discutida por los científicos modernos. Los científicos no
tienen dudas de que el ser humano no se originó en América y que por lo tanto fue poblada por
hombres provenientes de otra parte. Existe un cierto consenso, aunque no
unánime, sobre el hecho de que América se habría poblado desdeSiberia (Asia). Más allá de ese
consenso relativo, en la primera década del siglo XXI la comunidad científica
discute apasionadamente la fecha, ruta y cantidad de oleadas migratorias que
poblaron el continente americano.
Las teorías se dividen en tres grupos:
a) La Teoría del poblamiento tardío, también
conocida como Consenso de Clovis, sostiene que el hombre tiene una antigüedad
en América no mayor de 14.000 años.
b) La Teoría del poblamiento temprano, sostiene
que el hombre llegó a América mucho antes de lo que sostiene el Consenso de
Clovis, con hipótesis muy diversas que van desde 22.000 años hasta 65.000 años.
c) La teoría del Poblamiento de América (Ruta
Genética), investigaciones genéticas utilizando el ADN mitocondrial,
(mtADN) para seguir la llegada del humano al continente, obteniendo la
información, de rastros genéticos en las poblaciones humanas de América.
A partir de 1492, las culturas
americanas y europeas intentaron buscar explicaciones para el origen de esos
seres con los que se estaban encontrando. En ambos grupos culturales, las
primeras explicaciones fueron religiosas: los aztecas pensaban que Cortés era
el dios-héroeQuetzalcóatl, mientras que los europeos pensaron que los
pobladores de América eran las tribus perdidas
de Israel.1 En 1650, James Ussher estableció, basado en la Biblia, que las
tribus perdidas abandonaron Israel en el año 721 a. C. y, sobre esa base, la cultura europea
sostuvo que América había sido poblada alrededor del año 500 a. C. En sentido contrario, las culturas mesoamericanas
consideraban que la presencia humana en el continente americano era muy
anterior al que suponían los europeos. El Imperio Maya tenía registros históricos escritos al
menos desde agosto de 3114 a. C.1 Otras culturas, como la Zapoteca,
tenía registros escritos de hechos históricos que se remontaban al año 500 a. C.
Los europeos no tuvieron acceso a esos conocimientos de las
civilizaciones mesoamericanas e ignoraron la existencia de estos
registros hasta el siglo XX.
Por esa razón las teorías bíblicas sobre el poblamiento de América fueron
dominantes hasta comienzos del siglo XX.
En 1876, Charles Abbott, un médico
norteamericano, encontró unas herramientas de piedra en su granja de Delaware.
Debido a las características toscas de los instrumentos, pensó que podrían
pertenecer a los antepasados remotos de las culturas indígenas modernas. Debido
a ello, consultó con un geólogo de Harvard, quien estimó en 10.000 años de
antigüedad la grava que se encontraba alrededor del hallazgo. Abbott sostuvo
entonces que se trataba de un asentamiento humano del Pleistoceno,
es decir, muchos miles de años más antiguo de lo que establecían las teorías
bíblicas dominantes.
La teoría de Abbott fue rechazada por las jerarquías cristianas por oponerse a
En 1908, George McJunkin encontró unos enormes huesos en un
barranco de la aldea Folsom, Nuevo México.
McJunkin, un esclavo liberado por la Guerra Civil Estadounidense, era un
geólogo, astrónomo, naturalista e historiador aficionado y durante años intentó
llamar la atención de los vecinos de Folsom sobre la probable antigüedad de los
huesos. En 1926, cuatro años después
de la muerte de McJunkin, el director del Museo de Historia Natural de Colorado, Jesse D. Figgins, se
enteró del lugar y descubrió varias puntas de flecha de un estilo muy refinado
que luego volverían a encontrarse en Clovis y otros sitios. Una de ellas estaba
incrustada en la tierra que rodeaba al hueso de un ejemplar de bisonte extinto
miles de años atrás.[cita requerida]
Figgins llevó las puntas de lanza a Washington DC para enseñárselas a Aleš Hrdlička, en
el Instituto Smithsoniano, quien si bien lo trató
cortésmente y le sugirió una serie de reglas metódicas para el caso de nuevos
descubrimientos, se mantuvo sumamente escéptico y consideró hasta el fin de su
vida que Folsom no constituía una prueba concluyente de que América hubiera
estado poblada durante el Pleistoceno.2
En agosto de 1927, el equipo de Figgins
encontró una punta de lanza ubicada entre dos costillas de bisonte.
Figgins envió un telegrama y tres científicos viajaron para ser testigos del
hecho, e informar de la seriedad del hallazgo. En ese momento, la comunidad
científica norteamericana comenzó a aceptar las implicancias del yacimiento de
Folsom.[cita requerida]
En 1929, Ridgely Whiteman, un
joven indígena de 19 años que venía siguiendo las investigaciones que se
estaban realizando en la cercana localidad de Folsom, escribió una carta al
Instituto Smithsoniano sobre una serie de huesos que había encontrado en la
aldea de Clovis, Nuevo México.
En 1932, una excavación
realizada por un equipo dirigido por Edgar Billings Howard, de
la Universidad de Pennsylvania, confirmó que
se trataba de un asentamiento indígena durante el Pleistoceno y verificó el
tipo especial de punta de flecha que sería conocida como "punta
Clovis". Al ser descubierta la datación por carbono 14,
en 1949, el método fue
aplicado en los yacimientos de Clovis, resultando en antigüedades que oscilaban
entre el año 12.900 adP y 13.500 adP.3
Desde la década de 1930 y, sobre todo, desde la confirmación
de las fechas por el método del carbono 14, la comunidad científica
norteamericana organizada alrededor del Instituto Smithsoniano aceptó que la Cultura Clovis era la más antigua de América y que
estaba directamente relacionada con la llegada de los primeros hombres. Esto se
conoció como Consenso Clovis y tuvo gran aceptación mundial hasta
fines del siglo XX. El Consenso
Clovis fue la base de la teoría del poblamiento tardío de América.
En 1937, Aleš Hrdlička, retomando un argumento de Samuel Haven,4 sostuvo que el ser humano había
ingresado a América por Alaska,
proveniente de Siberia, Asia, cruzando el estrecho
de Bering. Algunas publicaciones le atribuyen erróneamente a Hrdlička haber
postulado la teoría más moderna, aquella que señala que el hombre cruzó
caminando por una zona llamada Puente de Beringia formado a raíz del descenso del nivel
de las aguas del Estrecho de Bering, durante el último período glacial.
Si bien Hrdlička nunca se pronunció expresamente sobre la fecha de
llegada del hombre al continente americano, rechazó sistemáticamente las pruebas
que proponían la existencia de paleoindios y sostenía que, a diferencia de Europa, no
existían rastros en América que permitieran hablar de presencia humana durante
elPleistoceno (1,8 millones de años adP - 10.000
años adP), en tiempos de la última glaciación. De hecho, Hrdlička consentía la
creencia del Instituto Smithsoniano, representada por William Henry Holmes, que
sostenía que los primeros habitantes de América habían ingresado en un pasado
reciente, imprecisamente estimada en unos pocos siglos.
Se encuentra plenamente probado que durante la última glaciación,
la Glaciación de Würm o Wisconsin, la
concentración de hielo en los continentes hizo descender el nivel de los
océanos en unos
Uno de esos lugares fue Beringia,
nombre que recibe la región que comparten Asia y América, en la zona en que
ambos continentes están en contacto. Debido a que elEstrecho de Bering, que separa Asia de América,
tiene una profundidad de entre 30 y
"Existía en ese
entonces un puente terrestre entre Asia y Alaska, que
apareció cuando los glaciares del último período glaciar estaban en su máximo,
aprisionando millones de kilómetros de precipitación que normalmente habrían
ido a los océanos. La falta de esa agua redujo el nivel del mar de Bering más de
Su primera formación sucedió aproximadamente 40.000 años adP
manteniéndose unos 4.000 años. Su segunda formación se produjo aproximadamente
25.000 años adP permaneciendo hasta aproximadamente 11.000-10.500 adP (Scott A.
Elias5 ), cuando volvieron a subir las aguas
al final de la glaciación, inundando gran parte del territorio y separando Asia
de América por el Estrecho de Bering.
El dato más importante para establecer una teoría migratoria
durante la última glaciación es el hecho de que Canadá estaba completamente cubierta de hielo
durante la última glaciación, invadida por dos gigantescas placas:
Apareció entonces la teoría del "corredor libre de
hielo" (ice-free corridor, en inglés). Según esta teoría, en los instantes
finales de la última glaciación, comenzaron a derretirse los bordes en contacto
de las dos grandes placas de hielo que cubrían Canadá, abriendo un corredor libre de hielo de unos
El primero en proponer la posibilidad de ese corredor fue el
geólogo canadiense W.A. Johnston en 1933, y quien acuñó el término
"corredor libre de hielo" fue Ernst Antevs, en 1935.8 A partir de esos datos cronológicos,
se desarrolló entonces una teoría migratoria sosteniendo que las tribus
asiáticas que habían penetrado en Beringia, permanecieron allí varios miles de
años hasta que, poco antes de finalizar la última glaciación (10.000 adP) y de
que el Puente de Beringia se inundara, se formara un estrecho corredor libre de
hielo que les permitió dirigirse al sur.
Esta teoría se articuló con los descubrimientos de
Más recientemente se ha fortalecido la posibilidad de que los
pobladores de América provenientes de Beringia utilizaran una ruta alternativa
hacia el sur bordeando la costa.10 Debido al descenso del nivel del
océano esa posible ruta se encontraba al oeste de la actual costa
norteamericana y en el presente está cubierta por las aguas del Océano Pacífico, complicando los estudios
arqueológicos. En un reciente estudio submarino se encontró una herramienta de
piedra de una antigüedad de 10.000 años adP a una profundidad de
A partir de las últimas décadas del siglo XX, las teorías
combinadas que constituyen el Consenso de los Clovis o teoría del poblamiento
tardío (antigüedad, lugar de ingreso, rutas migratorias, etc.) comenzaron a
entrar en crisis. En primer lugar se ha cuestionado la antigüedad de la llegada
del hombre a América. El Consenso de Clovis sostiene que la misma no pudo ser
mayor de 14.000 años adP y que la primera cultura americana fue
precisamente la de Clovis. La razón de esta posición estricta es que, sin lugar
a dudas, antes de esa fecha, Canadá estaba cubierta de hielo debido al período
glacial, y era imposible toda circulación desde el Puente de Beringia hacia el
sur.
Sin embargo, cada vez existe más evidencia incontrastable de
presencia humana en América anterior a 14.000 años adP. Desde el punto de vista
del consenso de la comunidad científica, los hallazgos arqueológicos de Monte Verde, Chile, donde se ha fechado
presencia humana entre 12.500 años adP (Monte Verde I) y 33.000 años adP (Monte Verde II), desempeñan un papel
central en la crisis del Consenso Clovis. En 1997, visitó Monte Verde
una delegación de los más importantes investigadores del mundo, entre los que
se encontraba Calbot Vance Haynes, el
más importante defensor de la teoría del poblamiento tardío. La delegación
concluyó, aunque con algunas reticencias, que Monte Verde I es real. Por su
antigüedad cercana al "año tope" del Consenso Clovis, su ubicación en
el otro extremo del continente, y la ausencia de similitudes con
Simultáneamente, se han producido otros hallazgos arqueológicos,
genéticos, lingüísticos y geológicos que han abierto múltiples teorías y
complejas combinaciones sobre el verdadero origen, momento de llegada y rutas
seguidas para el poblamiento de América.
El actual debate sobre la llegada del hombre a América se
caracteriza por el apasionamiento que muestran los científicos, la variedad de
teorías y subteorías, los resultados contradictorios, la cantidad de estudios y
contraestudios y titulares llamativos en los periódicos. Para el público en
general se trata de un cuadro de gran confusión.
Desde la década de 1980, la investigación genética del investigador Goicoche Mendez ha ido ocupando un papel cada vez más
destacado en las ciencias sociales y, en particular, en las investigaciones
sobre población y ascendencias, disciplina que lleva el nombre de arqueología o antropología genética. Los
genetistas utilizan el ADN mitocondrial (mtADN) para seguir el linaje femenino
y el cromosoma Ypara
seguir el linaje masculino.
§
En 1981, se estableció el
mapa del ADN mitocondrial y, en 1990, Douglas C. Wallacedeterminó
que el 96,9% de los indígenas de América estaban agrupados en cuatrohaplogrupos mitocondriales (A, B, C, y D), lo que
significa una notable homogeneidad genética.12
§
En 1994, James Neel y Douglas C. Wallace establecieron un
método para calcular la velocidad con que cambia el ADN mitocondrial. Ese
método permitió fechar el origen del Homo sapiens,
la famosa Eva mitocondrial,
entre 100.000 y 200.000 años adP13 y la salida de África entre 75.000 y 85.000 años atrás.
Aplicando este método, Neel y Wallace estimaron en 1994 que el primer grupo
humano en ingresar a América lo hizo entre 22.414 y 29.545 años.14
§
En 1997, los brasileños Sandro L. Bonatto y Francisco M. Bolzano aplicaron el método sobre el haplogrupo A, casi completamente ausente
de Siberia,
y obtuvieron resultados que van de
§
El genetista argentino Néstor Oscar Bianchi analizó la herencia materna en
comunidades indígenas sudamericanas y concluyó que cerca del 90% de los
amerindios actuales derivan de un único linaje paterno fundador que colonizó
América desde Asia a través de Beringia hace unos 22.000 años.16
§
Más recientemente, el genetista estadounidense Andrew Merriwether, de
Merriwether destaca que los 4 haplogrupos se encuentran presentes
en toda América, pero que dentro de ellos pueden localizarse mutaciones
genéticas diferentes, según se trate de indígenas de Sudamérica o Norteamérica.
Esto sugeriría que, una vez ingresados a América, algunos grupos migraron
rápidamente hacia Sudamérica, mientras que otros poblaron Norteamérica y Centroamérica.
A su vez, las mutaciones genéticas muestran migraciones entre Sudamérica y el
sur de Centroamérica (Panamá y Costa Rica), pero no más allá.13
En 2006, el equipo de Merriwether se encontraba estudiando si las
poblaciones modernas de amerindios eran descendientes de los pueblos antiguos
que vivían en esos mismos lugares o se trataba de nuevas migraciones que
reemplazaron culturas más antiguas.
La antigüedad del hombre en América está sometida a gran
controversia científica. La fecha más tardía es la que sostienen los defensores
de la teoría del poblamiento tardío y está relacionada con
§
33.000 años (Monte Verde II-Chile; Bonatto-Bolzano, 1997)
§
40.000 años (Cuenca del Valsequillo, México)
§
48.000 años (Montalvania, Brasil -Shigueo Watanabe)
§
50.000 años (Topper-EEUU)
§
60.000 años (Cave-EEUU)
§
60.000 años (Pedra Furada-Brasil).
La fecha más antigua propuesta hasta el momento ha sido publicada
por los científicos brasileños Maria da Conceição de M. C. Beltrão, Jacques
Abulafia Danon y Francisco Antônio de Moraes Accioli Doria, que sostienen que
habrían datado herramientas con
Uno de los elementos que ha llamado la atención de algunos
investigadores es la reiteración de sitios de gran antigüedad en Sudamérica y
la escasa cantidad de los mismos en Norteamérica. El dato es llamativo, entre
otras cosas, porque Estados Unidos y Canadá han dedicado grandes recursos a
investigar los sitios arqueológicos, a diferencia de lo que sucede en el sur.
No es probable que los sitios más antiguos del norte hayan quedado sin
descubrir. El dato es llamativo porque, si América fue poblada desde Siberia,
los sitios más antiguos debieran hallarse en el norte.18
Adicionalmente, algunos estudios han detectado entre los
paleoindios suramericanos y norteamericanos diferencias de consideración engenes y fenotipos:
aquellos con rasgos más australoides,
estos con rasgos más mongoloides.
Estos elementos han causado una creciente adhesión de algunos investigadores a
la hipótesis de un poblamiento autónomo de América del Sur, no proveniente de
Norteamérica. Esta hipótesis se relaciona estrechamente con la teoría del
ingreso por la Antártida desde Australia.18
Otras teorías sugieren también otras rutas de migración del hombre
hacia América; éstas probables rutas alternas son:
§
Península de Kamchatka (Siberia)-islas Aleutianas (océano Pacífico)-Península de Alaska (Alaska)-Archipiélago Alexander-Isla de
Vancouver. Procedencia asiática. Habrían utilizado embarcaciones muy
primitivas para el transporte y viaje.
§
Oceanía-Antártida-América del Sur.
También habrían utilizado balsas. El antropólogo portugués A. Mendes Correia,
quien sostuvo esta hipótesis en 1928, descartó otras rutas
de migración.
§
Melanesia-Polinesia-América.
También habrían utilizado balsas primitivas. El antropólogo francés Paul Rivet,
quien planteó esta teoría en1943,
dijo que el hombre americano es de origen multirracial, por lo que no negaba otra
ruta de inmigración. Esto fue contrario a los planteamientos de Aleš Hrdlička y
Mendes Correia, quienes sostenían que la procedencia era de una sola raza.
§
Europa-Océano Atlántico-América.
Remy Cottevieille-Giraudet documentó entre 1928 y 1931 la hipótesis del origen
europeo (Cro-Magnon) de los "pieles rojas" (algonquinos).
En 1963, Emerson Greenman planteó la ruta hipotética de la migración europea a
América durante el paleolítico superior y el origen europeo de los beotucos de Terranova.
Bruce Bradley y Dennis Stanford replantearon en 1999 la existencia de esa
migración basados en las similitudes entre la industria lítica solutrense,
y
§
En 1950, el español radicado
en Argentina Salvador Canals Frau propuso la hipótesis de cuatro grandes
corrientes pobladoras: a pie porBeringia, navegando en canoas por las Islas Aleutianas,
navegando a través del océano Pacífico para desembarcar en Mesoamérica y navegando a través del océano
Pacífico para desembarcar en Sudamérica.19
Más allá de los debates en marcha y la gran cantidad de preguntas
y contradicciones que se presentan en el debate científico actual es posible
realizar algunas conclusiones precarias:
1.
Es altamente probable que el hombre americano primitivo proceda
del continente asiático, especialmente de las estepas siberianas o de la región
del Sudeste asiático. Las semejanzas entre grupos
poblacionales asiáticos de esas regiones y la mayoría de los aborígenes
americanos ha sido objeto de análisis: etnología, lingüística, cosmología y el
pico del continente se haya producido de norte a sur. De todos modos el hecho
de que las dataciones de máxima antigüedad que cuentan con consenso de la
comunidad científica, Clovis (EEUU, 12.900-13.500 adP) y Monte Verde (Chile, 12.500 adP), se encuentren
simultáneamente en América del Norte y en el extremo sur de la Patagonia impide sacar una conclusión definitiva
sobre este punto. Sin embargo, estas fechas son aún muy recientes frente a
otras fechas datadas en diversos lugares de América, que aún no cuentan con el
consenso de la comunidad científica. Habrá que esperar que estos estudios se
consoliden. Por ejemplo, entre las numerosas cavernas del nordeste de Brasil se encuentra una conocida como Toca do Boqueirāo da Pedra Furada,
la cual cuenta con numerosas evidencias de asentamiento primitivo como
instrumentos líticos. Sin embargo, se encontraron otros artefactos en cuarzo que son datados de hace 40 mil años.
Semejante observación no es aceptada fácilmente por otros estudiosos que dicen
que los cuarzos difícilmente tienen formas definidas que puedan ser consideradas
manufactura y que no tiene sentido que los supuestos habitantes de la caverna
hubiesen preferido el cuarzo a la piedra abundante del lugar. Las objeciones no
restan los misterios que abre Pedra
Furada y las excavaciones
continúan. Pero aún más al sur, en Chile, las excavaciones de
Tom Dillehay y otros muchos arqueólogos en Monte Verde revelan restos de comida
e instrumentos que se datan de hace 12 mil e incluso 30 mil años. También Monte
Verde es contestado por muchos como una de las más antiguas evidencias humanas
en América,
pero son más contundentes que las que existen en el hemisferio boreal del
continente.20
2.
Las culturas prehistóricas y las civilizaciones de América se
desarrollaron de manera aislada al resto del planeta.
3.
La Revolución Neolítica americana es original y carece de toda
relación con la que se produjo en la Mesopotamia asiática.
4.
No existen pruebas serias de la llegada a América de seres humanos
luego de que se cerrara el Puente de Beringia hace 11 mil años (Scott A. Elias5 ), ni existen pruebas contundentes que
permitan concluir que los pueblos americanos tuvieron contactos con pueblos de
otros continentes. Está probado que en 982 los vikingos comenzaron la exploración de Groenlandia,
pero su penetración en el continente no fue significativa. Otras hipótesis,
como la llegada de los fenicios, egipcios, griegos, chinos, japoneses y Jowanesgracias a sus habilidades
marítimas, siguen siendo hipótesis de difícil demostración. Menos evidencia
existe aún de una eventual presencia de americanos en los demás continentes.
Pasan
Al sur de Chile se han encontrado restos fósiles de recolección y caza, de hace 7.000 años. Si se
considera que el poblamiento de América empezó hace 36.000 años y que su huella
más antigua en el extremo sur del continente data de hace 7.000 años, se deduce
que el poblamiento de América duró 29.000 años.
Muchas bandas siguieron la ruta norte-sur, por el lado occidental
del continente, por las vertientes de las cordilleras y los valles
intramontanos. Se han encontrado huellas humanas de avances en:
§
Topper (Carolina del Sur, Estados Unidos).
Restos humanos fechados hacia el año 50.000 adP.
§
Pedra Furada (Piauí, Brasil). Restos
humanos fechados hacia el año 50.000 adP.
§
La Toca (Brasil).
Restos humanos fechados hacia el año 45.000 adP.
§
American Falls (Estados Unidos). Restos fechados
hacia el año 43.000 antes del presente.
§
Cuenca del Valsequillo (México).
Huellas humanas fechadas hacia el año 40.000 antes del presente.21 22 23
§
Lewisville (Texas, Estados Unidos),
con fechas de 37.000 años antes del presente.
§
Monte Verde II (Puerto Montt,
Chile). Restos de 33.000 años.
§
El Cedral (SLP,
México). Restos humanos y artefactos líticos con una antigüedad de 31 000 años.
§
Tlapacoya (Méx, México). Navaja de obsidiana de hace 21.000 años.
§
Paccaicasa (Ayacucho, Perú).
Puntas de proyectil, raspadores, cuchillos; de 17.000 años, aproximadamente. El
antropólogo Mc Neish opina que estos inmigrantes llegaron a los Andes peruanos hace 22.000 años.
§
Cavernas de Tulum (Tulum), México). Cuatro
esqueletos humanos, 14.500, 12.000 y 10.000 años.
§
El Muaco y El Jobo (Venezuela). Industria lítica muy tosca, de 14.000 y 12.000 años.
§
El Guitarrero (Ancash, Perú).
Industria lítica de lascas, una punta de proyectil y un cuchillo; ambas
bifaciales, de hace 13.000 años.
§
Piedra Museo (Santa Cruz, Argentina).
Restos de 13.000 años.
§
Mujer del Peñón (Peñón de los Baños, México). Restos de 13.000
años.
§
Monte Verde I
(Puerto Montt, Chile). Restos de 12.500 años.
§
El Abra (Zipaquirá, Colombia).
Instrumentos líticos, asociados con huesos de animales y fragmentos de carbon
vegetal de 12.400 años.
§
Chivateros (Lima, Perú). Industria lítica para labores de
recolección, de hace 12.000 años.
§
Los Toldos (Santa
Cruz, Argentina).
Restos de caza y recolección de hace 12.000 años.
§
Clovis. Restos de caza y recolección de hace
11.500 años.
§
Pedra Furada (Piauí,
Brasil). Pinturas rupestres fechadas hacia el año 11.000 adP.
§
Paiján (La Libertad, Perú). Esqueletos humanos de
hace 11.000 años.
§
Las Vegas. Península de Santa Elena. Ecuador.
Cementerio con 200 enterramientos diferentes fechados en el
10.000 a. C. y vestigios del cultivo del zapallo en el
7.000 a. C.
§
Lauricocha (Huánuco, Perú). Industria lítica, fósiles
de animales, plantas y esqueletos humanos y pinturas
rupestres de hace
10.000 años.
§
Toquepala (Tacna, Perú). Pinturas rupestres de hace 9.000
años.
§
Lagoa Santa (Brasil).
Restos fósiles de hace 8.000 años.
§
Cueva de las Manos (Santa Cruz, Argentina). Pinturas
rupestres de hace 7.730 años.
§
Cueva Fell (Tierra del Fuego, Chile).
Restos de hace 7.000 años.
§
Intihuasi (Argentina). Restos pre cerámicos de
hace 6.000 años.